martes, 21 de julio de 2009

La cuerda entre la ceguera y la locura...


¿Es la ceguera un mal que ataca sólo a la vista? Yo creo que no. Y creo además que este otro tipo de ceguera la padecemos TODOS. Los que más "suerte" tenemos vamos por la vida con esa especie de parches negros que llevan los burros para no salirse del camino. Y digo suerte entre comillas porque "ella" sólo nos sirve para darnos cuenta de la necedad del mundo y es un conocimiento que aisla, te deja con la soledad como única compañera pues al exteriorizar esta clase de pensamientos te deja ante la gente como locos. Y si nos quitátamos la venda de los ojos podríamos ver que los locos (los diagnosticados y los que creemos que lo están) en muchos casos son más cuerdos de lo que parecen sólo que se han soltado de la cordura que les ata el cuello como una correa.

lunes, 13 de julio de 2009

Acurrucada




Estaba acurrucada a la puerta de un banco toda arrugada con su esbelta mano estirada pidiendo una limosna. Aunque aparentaba más de cuarenta apenas sobrepasaba los veinte. Desde que yo recordaba SIEMPRE había estado allí. Me senté a su lado sin decir nada y el calor de mi cuerpo algo le ransmitió pues su mirada que no había subido del suelo desde hacía años, se levantó hasta mis ojos y me preguntó: -¿Por qué?-, le contesté lo mismo y me dijo:

-Me conformé con tan poco que al final me quedé sin nada.

jueves, 9 de julio de 2009

El vestido



Sólo podía pensar en el vestido, colgado ahí solo, triste, con la etiqueta sin cortar. Si él no venía a verme no tenía sentido liberarlo de la percha, ya que lo había comprado expresamente para pasearlo delante de él. Era el símbolo de la ilusión que me hacía su visita.
Ahora, se arrugaba en mi interior.

viernes, 26 de junio de 2009

Aburrimiento mortal


"Al principio a penas se nota. Un día, ya no se tiene ganas de hacer nada. Nada le interesa a uno, se aburre. Y esa desgana no desaparece sino que aumenta lentamente. Se hace peor de día en día, de semana en semana. Uno se siente cada vez más descontento, más vacío, más insatisfecho con uno mismo, todo el mundo parece extraño y ya no importa nada. Ya no hay ira ni entusiasmo, uno ya no puede alegrarse ni entristecerse, se olvida de reir y llorar. Entonces se ha hecho el frío dentro de uno y ya no se puede querer a nadie. Cuando se ha llegado a este punto la enfermedad es incurable. Ya no hay retorno. Se corre de un lado a otro con la cara vacía, gris, y se ha vuelto uno igual que los propios hombres grises. Se es uno de ellos. Esta enfermedad se llama Aburrimiento Mortal."

Momo. Michael Ende.

martes, 23 de junio de 2009

Mercadillo


No sé si aun seguía dormida o no porque el aire olía raro y tenía otro color. Di un paso y me asomé a una ventana que daba a un mercadillo y quedé helada al descubrir que de repente mi existencia se había fragmentado en forma de puzzle y carroña vendía y compraba sin escrúpulos las piezas de mi vida.

lunes, 22 de junio de 2009

Segunda piel




"[...]en verdad aun está por nacer el primer ser humano desprovisto de esa segunda piel a la que llamamos egoismo, mucho más dura que la otra, que por nada sangra"

Ensayo sobre la ceguera. José Saramago

domingo, 21 de junio de 2009

El mismo miedo




Anoche soñé que dormía, en esta ocasión fue mi hijo no nato quien me susurró. Tenía miedo de no jugar conmigo a la pelota, de no merendar nunca pan con chocolate, de no ver mi mirada complice, de no rozar mi piel, de no oler ese aroma que sólo un bebé reconoce...y todo sin decirme nada.
Se me escurrió una lágrima y un hueco como un abismo se abrió en mi entraña doblándome del dolor. No pude reprimir un chillido sordo al darme cuenta de que yo tenía el mismo miedo. Un miedo que sólo se explica por la seguridad de que no podría ser, pues su padre no llega nunca para despertar a ese niño que tengo dormido en mi vientre.