jueves, 9 de julio de 2009

El vestido



Sólo podía pensar en el vestido, colgado ahí solo, triste, con la etiqueta sin cortar. Si él no venía a verme no tenía sentido liberarlo de la percha, ya que lo había comprado expresamente para pasearlo delante de él. Era el símbolo de la ilusión que me hacía su visita.
Ahora, se arrugaba en mi interior.

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